Yo ya andube buscando castillo para mi cuento, pero a falta de principe, me parece que debería empezar a cambiar de horizonte. Irme del otro lado del planeta tierra no ayudó a mis expectativas terrenales, así que por qué no imaginarse no sólo un techito, sino todo un nuevo mundo en el que la fantasía está a la mano, dispuesta a darlo todo en pro de los sueños.
Aunque claramente muchos de esos sueños hoy están realizados, hay otros mas inhibidos que quedan en el imaginario de mis dedos, los que me ayudan a expresarlos algunas veces de manera mas elocuente que otras. En definitiva, esa imaginación fue alimentada por historias que veía, leía, oía de chica y que veo saciaron la sed de varios que aún de grandes siguen especulando con el mundo ideal.
Pero cuando la creatividad se ausenta, algunos nos conformamos con hacer del ingenio de otro, nuestro escape onírico; o usamos la imaginación del otro y la resignificamos en lo que creemos que es. Lo lindo de las historias fantásticas es eso mismo: es lo que yo quiero que sea.
Ah recursividad, Pierce se retuerce en su tumba mientras uno se rompe la cabeza tratando de enterder sus malditas cartas a Lady Welby pero finalmente se lo deja descansar en paz cuando se encuentra en lo cotidiano ese concepto tan efímero de 'red'. Visionario el loco. Pro Saussurianos abstenerse.
Me fui, perdón. Lugares soñados, fantasía, paseos mentales y no tanto. Necesitamos...
MAPA !
Si, idea robada, avisé mas arriba y el que avisa no traiciona. Le aporto lo mio haciendo lista de 5 -obvio- de los mapas que necesitaría si pudiera visitar los lugares que me llevaron al infinito y más allá de distintas maneras:
- London -sisi, créase o no, nunca tuve mapa de la ciudad y creo que no tengo que decir que era EL must para mi
- Naboo
- Springfield
- Ciudad Gótica
- Caballito -nunca supe bien como ubicarme ahí
Quiero salir.... sí...
Tuesday, 7 June 2011
Monday, 6 June 2011
¿Soy...
Yo tengo la sensación de que soy subestimada. Capaz es porque a veces la gente me repite 84 veces las cosas como si creyeran que no entendí, o que no retengo, o que no tengo la capacidad de prestar suficiente atención. Capaz es porque a veces dejan de pedirme cosas porque -intuyo que- no me creen apta para tal responsabilidad.
Si, yo me siento así, pero a las pruebas me remito y capaz es hora de plantear la hipótesis que más me asusta: ¿Será que me estoy sobrevalorando?
... Capaz?
Si, yo me siento así, pero a las pruebas me remito y capaz es hora de plantear la hipótesis que más me asusta: ¿Será que me estoy sobrevalorando?
... Capaz?
Saturday, 4 June 2011
What is a 'we'?
I'm always waiting for a sign trying to understand what it means, but now I'm not sure whether I could face it.
Sunday, 29 May 2011
Nevermind...
I've decided live in the middle of nowhere, for the grace of my love, an undelivered love. Stay away to be close to my memories, or the story that I created to remember the last time that I felt it.
I'm looking back few years ago and I can say now how was let it go.
As I said in that time: I'll do it fine, not yet, but I will...
and I remember you said...
I'm looking back few years ago and I can say now how was let it go.
As I said in that time: I'll do it fine, not yet, but I will...
and I remember you said...
Saturday, 21 May 2011
Turn me on
"Che Boluda, esto es un quilombo", mientras comíamos milanesas, tomábamos Quilmes y nos preparábamos para un Fernet de postre. Y lo que antes era habitual y sencillo de repente es un cliché. La distancia cambia muchas cosas y permite otras tantas que desdibujan el panorama de ciertas cuestiones.
"Soy de zona sur," dije.
"Ah por ahí ni idea, soy de zona norte, por Pilar, viste?"
Si me hubiesen dicho esas mismas palabras en Buenos Aires, no sólo hubiese sido causa de eliminar definitivamente al sujeto en cuestión de la lista de posibles, sino que me hubiese mofado tanto, pero tanto de él y de manera tan grosera, que él solito me hubiese eliminado de su lista. Pero esta vez no fue el caso (aunque algún que otro chiste esbocé sobre su acento y traté de imitarlo varias veces logrando de parte de él una sorisa condescendiente).
Es que cuando conocés a alguien de tu nacionalidad en un país lejano, ambos la jugamos de visitante, lo que da ciertas libertades y permisos, y lo que te hace mas tolerante también.
Cena, charla mucha y más temas en común de los que me habría podido imaginar. Sarcasmos, chistes y honestidad brutal. Lo que se ve es lo que hay, sin vueltas ni caretas. Y a casa, porque el sabor de la carne argentina es único en el mundo. Los restaurantes con carne de allá son caros por la excelencia. Yo quería recordar sabores y no me equivoqué en la elección.
Besos entre risas, descubrirse y darle paso natural a la pasión, sin que eso se convierta en algo sucio, sino mas bien sincero. Y no hay nada de malo en dejarse llevar para sentirse fuera de este mundo una vez más. Para que el sudor juegue de aliado y la música que circule sea composición propia de miradas ciegas.
Lo que vino después de esa velada no hace a la anécdota, realmente no importa demasiado. A veces el sólo momento alcanza para recordar que, sin importar la temperatura del ambiente, si la sangre circula, es porque está caliente. Aún se está con vida!
Yeah I'm seeing, a whole other world in my mind...
"Soy de zona sur," dije.
"Ah por ahí ni idea, soy de zona norte, por Pilar, viste?"
Si me hubiesen dicho esas mismas palabras en Buenos Aires, no sólo hubiese sido causa de eliminar definitivamente al sujeto en cuestión de la lista de posibles, sino que me hubiese mofado tanto, pero tanto de él y de manera tan grosera, que él solito me hubiese eliminado de su lista. Pero esta vez no fue el caso (aunque algún que otro chiste esbocé sobre su acento y traté de imitarlo varias veces logrando de parte de él una sorisa condescendiente).
Es que cuando conocés a alguien de tu nacionalidad en un país lejano, ambos la jugamos de visitante, lo que da ciertas libertades y permisos, y lo que te hace mas tolerante también.
Cena, charla mucha y más temas en común de los que me habría podido imaginar. Sarcasmos, chistes y honestidad brutal. Lo que se ve es lo que hay, sin vueltas ni caretas. Y a casa, porque el sabor de la carne argentina es único en el mundo. Los restaurantes con carne de allá son caros por la excelencia. Yo quería recordar sabores y no me equivoqué en la elección.
Besos entre risas, descubrirse y darle paso natural a la pasión, sin que eso se convierta en algo sucio, sino mas bien sincero. Y no hay nada de malo en dejarse llevar para sentirse fuera de este mundo una vez más. Para que el sudor juegue de aliado y la música que circule sea composición propia de miradas ciegas.
Lo que vino después de esa velada no hace a la anécdota, realmente no importa demasiado. A veces el sólo momento alcanza para recordar que, sin importar la temperatura del ambiente, si la sangre circula, es porque está caliente. Aún se está con vida!
Yeah I'm seeing, a whole other world in my mind...
Tuesday, 17 May 2011
Sunday, 15 May 2011
Bonus track -Egos
No debería haber habido primera cita, pero por alguna razón, después de esa despedida incómoda tuve la necesidad de verlo. Un día antes de que todo terminara, o realmente empezará (todavía no lo puedo definir).
Había que verse en otro contexto, más casual y natural, como si pasáramos por alto que esa no era nuestra vida real juntos; imaginar por un momento que nuestras vidas por separado se juntaban y nos dejaban jugar a la cotidianeidad de lo que podría ser si no viajáramos en contra de la despedida inevitable.
Almuerzo, descanso de trabajo para él, escapada improvisada de la cuenta regresiva para mi. El mismo lugar que nos dejó ser de noche, ahora a plena luz del día, ante la mirada de los que ahí pertenecen hoy más que yo, aunque me volví a sentir parte.
Caminar, charlar, mas de esos besos, más de esas caritas de pesar sonriente. Melancolía por adelantado y la necesidad de detener el tiempo. Sí, estábamos jugando, pero esta vez a ser nosotros mismos. A conocer expectativas y sueños. A charlar de cosas que podrían ser nuestras decisiones conjuntas, pero pensadas por separado. Panchos y Coca, sol, la sensación de que algo estaba bien.
Y por eso la cosa se ponía peor que antes. Él trataba de convencerme de quedarme y entre dientes planificaba el próximo paso. Yo me negaba. Aunque no podía dejar de sonreír frente a su presencia, sabía que no.
Con vista a río, abrazados, entre un silencio de segundos, lo sentí. Su mirada y sus caricias no decían lo mismo que sus palabras, decían todavía más y yo empecé a dejar de entender el por qué de ese no. Empecé a necesitar equilibrio entre acciones más allá de una bonita velada. Empecé a necesitar que esas palabras tuvieran validez a travez de un ticket que nunca se emitiría. En ese punto sabía que así sería aunque envuelta en la situación no lo quise reconocer.
Y le di la espalda nuevamente, ahora sí por última vez. Y todo terminó, o todo empezó. O simplemente sucedió, como parte de un paréntesis que ninguno de los dos está dispuesto a cerrar. Que los celos, la desilución por falta de iniciativa y el desequilibrio de etapas hagan el trabajo sucio por nosotros...
Qué otra cosa podemos hacer...
Había que verse en otro contexto, más casual y natural, como si pasáramos por alto que esa no era nuestra vida real juntos; imaginar por un momento que nuestras vidas por separado se juntaban y nos dejaban jugar a la cotidianeidad de lo que podría ser si no viajáramos en contra de la despedida inevitable.
Almuerzo, descanso de trabajo para él, escapada improvisada de la cuenta regresiva para mi. El mismo lugar que nos dejó ser de noche, ahora a plena luz del día, ante la mirada de los que ahí pertenecen hoy más que yo, aunque me volví a sentir parte.
Caminar, charlar, mas de esos besos, más de esas caritas de pesar sonriente. Melancolía por adelantado y la necesidad de detener el tiempo. Sí, estábamos jugando, pero esta vez a ser nosotros mismos. A conocer expectativas y sueños. A charlar de cosas que podrían ser nuestras decisiones conjuntas, pero pensadas por separado. Panchos y Coca, sol, la sensación de que algo estaba bien.
Y por eso la cosa se ponía peor que antes. Él trataba de convencerme de quedarme y entre dientes planificaba el próximo paso. Yo me negaba. Aunque no podía dejar de sonreír frente a su presencia, sabía que no.
Con vista a río, abrazados, entre un silencio de segundos, lo sentí. Su mirada y sus caricias no decían lo mismo que sus palabras, decían todavía más y yo empecé a dejar de entender el por qué de ese no. Empecé a necesitar equilibrio entre acciones más allá de una bonita velada. Empecé a necesitar que esas palabras tuvieran validez a travez de un ticket que nunca se emitiría. En ese punto sabía que así sería aunque envuelta en la situación no lo quise reconocer.
Y le di la espalda nuevamente, ahora sí por última vez. Y todo terminó, o todo empezó. O simplemente sucedió, como parte de un paréntesis que ninguno de los dos está dispuesto a cerrar. Que los celos, la desilución por falta de iniciativa y el desequilibrio de etapas hagan el trabajo sucio por nosotros...
Qué otra cosa podemos hacer...
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